Venta de calzado ilegal, ‘el pan de cada día’ (pieles exóticas)

Correo-gto.com.mx
11 de Septiembre de 2007,
Damián Godoy.

México.

Pese a la detención de traficante de botas fabricadas con pieles exóticas, comerciantes ofrecen ‘pedidos especiales’.

Mientras las autoridades mexicanas y norteamericanas hoy le siguen la pista a más miembros de la banda de traficantes de pieles exóticas que la semana pasada fue desarticulada en León y Denver, Colorado; en el Barrio del Coecillo aún hay comerciantes que ofrecen botas de cualquier tipo de piel, desde las de víbora, mantarraya o avestruz, hasta las ilegales de piel de caguama.

Son una decena de vendedores no establecidos que todos los días están sobre el bulevar Hilario Medina, justo frente a la Central Camionera. Siempre están ahí, a la vista de todos; en sus manos cargan carpetas y catálogos del calzado que manejan -normalmente hecho con pieles legales-, aunque ninguno se niega a entregar “pedidos especiales”, como es el caso de las botas de piel de caguama.


“Aquí manejamos de todo, tenemos botas de mantarraya, de avestruz, de cocodrilo, de caguama… ¡si quieres hasta de piel de hormiga!”, bromeó Rolando, uno de esos vendedores que todos los días está en la esquina de Hilario Medina y calle Salina Cruz esperando a que alguien se interese en sus productos.

A Rolando no le gusta usar botas y está conciente que las de caguama son ilegales, sin embargo, vale la pena arriesgarse ya que su venta es un gran negocio. “No creas que soy el único que vende (botas de caguama), preguntando aquí encuentras de todo, la competencia está dura”, comentó Rolando, quien enseguida advirtió que la venta de botas de pieles exóticas es un negocio ilegal en México.

“Te lo digo para que luego no la riegues”, dijo, y enseguida explicó que quienes normalmente vienen a León para comprar botas de caguama no lo hacen para usarlas, sino para llevárselas a vender a los Estados Unidos.

“Como allá no es ilegal (la venta de las botas), la mayoría viene para llevarse diez o doce pares y pasando la frontera las revende. Si tú a mí me das 800 o mil pesos por un par, allá fácil lo revendes en 100 dólares cada uno, mínimo, ¿a poco no es negocio?”, expuso el comerciante.

Rolando cuenta que no ha tenido problemas para comerciar con la piel de caguama. “Que yo me acuerde este año sólo han habido dos operativos, pero nada más. Normalmente está tranquilo, y como nunca andamos cargando la mercancía porque está en las bodegas es difícil que nos metamos en broncas”, dijo.

Rolando se negó a revelar dónde almacenan las botas, pero en ese momento una pareja con acento regiomontano llegó a buscarlo para hacerle un pedido.

Rolando se apartó con ellos, dialogaron unos segundos y luego se echó a correr hacia el bulevar La Luz.

Cinco minutos después, Rolando regresó con seis pares de botas, la pareja revisó la mercancía para cerciorarse que todo estaba bien, le entregó al comerciante leonés un fajo de billetes y enseguida se retiraron.

“Ya ves, hoy ya cayó algo” comentó Rolando mientras se guardaba las ganancias del día. El comerciante aseguró que las botas que le vendió a los regios eran de piel de pitón.

“Todo legal, con esas no hay bronca”, dijo. Aunque apenas lleva tres años en esto, Rolando dice que tiene clientes que regresan a buscarlo por la calidad de las botas que ofrece, y aunque sabe que algunas especies están en peligro de extinción, esa es la única manera en la que puede sacar adelante a sus tres hijos.

“A mí no me queda remordimiento porque yo no voy y las mato (a las tortugas). Yo nada más las vendo, malo el que las mata y a lo mejor malo el que las compra, pero yo por qué, yo sólo me estoy ganando la vida”, comentó Rolando, y enseguida señaló a dos de sus colegas que leían una revista en la esquina de enfrente.

“Andar en este jale más que gusto es por necesidad. Mira, esos cuates hasta catálogo traen para que sus clientes escojan más fácil, pero yo no, yo tengo que acercarme a la gente para que sepan qué ando vendiendo.

Hay que entrarle a todo, y así como dicen: ‘al cliente lo que pida’ por eso yo les consigo lo que me piden… ni modo que deje de comer”.

LA PUNTA DEL ICEBERG

El jueves pasado, cuatro presuntos miembros de una banda de traficantes de pieles exóticas fueron detenidos en León luego de una operación conjunta entre la Agencia Federal estadounidense para la Protección de la Vida Salvaje y la Pesca (US Fish and Wildlife Service) y la Agencia Federal de Investigación de la PGR. Ellos son Paulina Escobar (secretaria de la fábrica de botas Cañada Grande), así como Mario Alberto y Esteban López, hijos del dueño de la empresa quien permanece preso en Denver, Colorado, y Eva Valdez Díaz, esposa del propietario de Cañada Grande. Este sábado los cuatro fueron consignados al Juzgado Tercero de Distrito acusados de cometer delitos ambientales. La US Fish and Wildlife Service inició una operación encubierta desde hace tres años y considera que hay motivos para imputar los delitos de conspiración en contra de los acusados, por lo que es probable que se les extradite. El propietario de Cañada Grande es Esteban López quien fue detenido en Denver, Colorado, y está acusado de delitos contra la vida salvaje, delitos ambientales, delitos de conspiración, lavado de dinero y otros. Con él fueron detenidos María de los Ángeles Cruz Pacheco, Octavio Anguiano Muñoz y Martín Villegas Terrones, quien fue jefe de producción de la quebrada empresa “Botas Fox”. Las autoridades mexicanas aún buscan a Miguel Vázquez, quien es uno de los principales distribuidores de pieles exóticas y quien hasta ayer no había sido capturado.

*Énfasis

EN PELIGRO

En México habitan siete de las ocho especies de tortuga marina que hay en el planeta; todas están declaradas en peligro de extinción. *Desde la década de los 90 la piel de tortuga comenzó a ser utilizada en la industria peletera para sustituir la piel de cocodrilo, población silvestre que en México fue casi agotada. *La Profepa anualmente invierte 4.7 mdp en el Programa de Inspección y Vigilancia de la Tortuga Marina; mientras que la Secretaría de Marina despliega 800 infantes a lo largo de las playas que ocupan las tortugas para desovar. *Los 147 Centros para la Protección y Conservación de la Tortuga Marina que hay en el país sólo protegen el 80 % de las anidaciones

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